También el efecto del tiempo

Estoy un poco monográfica estos dÃas, lo reconozco. Pero no del todo, o tal vez sÃ.
Tiene que ver con la programación televisiva,y con esa moda que practican las distintas cadenas que consiste en suministrar un capÃtulo nuevo de una serie, y a continuación, endosar otro, u otros dos de temporadas anteriores.
Supongo que la mayor parte de la gente, si tiene buen criterio, cambiará de canal en cuanto termina el capÃtulo nuevo, pero si a uno se le ocurre, por inercia, por agotamiento (a determinadas horas y después de un dÃa particularmente duro, hasta presionar los botones del mando exige un esfuerzo notable) permanecer mirando la pantalla, puede encontrarse con que los personajes que acaba de ver minutos antes, han rejuvenecido extrañamente. Y qué cambio, por dios. Ver a Vilches, a Pope, a los vecinos de Aquà no hay quien viva… con varios años menos, con otro peinado, con otro look, es como un salto en el tiempo extraño y muy inquietante. Y no digamos, la cosilla que da cuando ves por el hospital como si nada a personajes que fueron protagonistas principales y de los que ya conoces su inevitable condena a la muerte o la desaparición por razones de trama a veces y casi siempre de presupuesto…
El tiempo, esa cosa tan rara, y su fugacidad, que tanto me agobia a veces, también asoma su rostro en las series de la tele. Y da un poco de miedo, la verdad.
